LUCRECIA MARTEL
Una de las figuras centrales de la renovación del cine argentino producida en los años 90. Con un rigor formal único, sus obras ponen el foco sobre la burguesía provinciana, la desintegración familiar y desentrañan de forma sutil los mecanismos de impunidad con que las sociedades naturalizan sus desigualdades. Egresada de la Escuela Nacional de Realización Cinematográfica (ENERC), con su primer largometraje, La ciénaga (2001), obtuvo el premio Alfred Bauer en el Festival de Berlín y fue laureada en Sundance y La Habana. Su segundo opus, La niña santa, integró la competencia oficial de Cannes en 2004. En La mujer sin cabeza (2008), quien aquí recrea con rigor la amnesia que sufre una mujer luego de atropellar algo en la ruta. Protagonizada por María Onetto, también integró la competencia oficial de Cannes. Su próximo proyecto será una adaptación de El Eternauta, la mítica historieta creada por Héctor Oesterheld y Francisco Solano López.