RICARDO DARíN
Saltó a la popularidad en los años 70 como galán de telenovelas televisivas hasta convertirse en la última década en uno de los actores más relevantes del cine argentino contemporáneo. Luego de trabajar en diversas películas, llamó la atención de la crítica con sus actuaciones en el policial Perdido por perdido (Alberto Lecchi, 1993) y en El faro (Mignona, 1998). Su consagración llegó en los años siguientes, con sus premiados protagónicos en la comedia romántica El mismo amor, la misma lluvia (Juan José Campanella, 1999) y en la exitosa Nueve reinas (Fabián Bielinsky, 2000). Bajo las órdenes de Campanella volvió a encabezar los elencos de la nominada al Oscar El hijo de la novia (2001) y Luna de Avellaneda (2002). Con Bielinsky, entregó su mejor interpretación hasta la fecha en la obra maestra El aura (2005). También se destacó en Kamchatka (Marcelo Piñeyro, 2002) y XXY, la laureada ópera prima de Lucía Puenzo estrenada en 2007. Ese mismo año, junto a Martín Hodara, realizó su primera película como director, el policial La señal, sobre una novela de su admirado Eduardo Mignona.