JOSé FERREYRA
Uno de los grandes pioneros. Escenógrafo del Teatro Colón, de forma autodidacta se lanzó al cine en 1915 como actor y realizador de Una noche de garufa (Las aventuras de Tito). En los años 20 realizó filmes que supieron mostrar el espíritu del tango y del arrabal porteño y ponían el foco en los sectores populares, como Buenos Aires ciudad de ensueño (1922), La maleva (1923) y Mi último tango (1925) y Organito de la tarde (1925). Con El cantar del gaucho (1930), El cantar de mi ciudad (1930) y Muñequitas porteñas (1931) incursionó de forma artesanal en la sonorización sincronizada del acompañamiento musical. Pocos años después llegaron sus mejores obras con el tríptico conformado por Calles de Buenos Aires (1934), Mañana es domingo (1934) y Puente Alsina (1935), estos dos últimos con notables actuaciones de José Gola. Luego filmó los melodramas Ayúdame a vivir (1936), Besos brujos (1937) y La ley que olvidaron (1937), que popularizaron la figura de Libertad Lamarque en toda Iberoamérica.