Sabrina Farji
Eva y Lola
La directora de Cielo azul, cielo negro y Cuando ella saltó cuenta el proceso de realización de su tercera película, protagonizada por Celeste Cid y Emme.
22 de febrero
Protagonizada por Celeste Cid y Emme Vitale, narra la historia de una joven hija de padre desaparecido, que durante los días entre Navidad y Año Nuevo se entera que su amiga y compañera de un particular circo cabaret punk es una hija apropiada, Lola. Eva se ocupará esos días de ayudar a su amiga a elegir entre la verdad o la mentira. El reparto también está integrado por Jorge D´Elía, Victoria Carreras, Willy Lemos, Juan Minujín, Claudia Lapacó y Alejandro Awada. Se trata de la tercera película de Sabrina Farji, la directora de Cielo azul, cielo negro (realizada junto a Paula de Luque) y Cuando ella saltó. Su estreno está previsto para el 13 de mayo de 2010.
El proyecto de
Eva y Lola tiene muchos años. Yo doy clases de guión en el Centro Cultural Ricardo Rojas, y en 2004 participó en el taller Victoria Grigera, cuyo padre está desaparecido durante la última dictadura militar.
Ella me contó la historia de una hija de desaparecidos que se hacía amiga de una chica que había sido apropiada durante la dictadura y la ayudaba en la recuperación de su verdadera identidad.
Y la verdad es que desde el punto de vista dramático era redundante. Pero ella me dijo que era una historia real, y conocí a Victoria Donda, su amiga, y me pareció que era muy interesante iniciar un trabajo alrededor de esas ideas.
Comenzamos a trabajar en el guión y decidimos hacerlo juntas. Yo hacía mucho tiempo que quería hacer una película que tuviera que ver con una restitución. En el año 1992 había hecho el video arte “Unas mujeres” que ganó muchos premios, y ahí trataba uno de los primeros casos de restitución. Desde ese momento nunca pude encontrar la idea de hacer algo nuevo. Me parecía que había que encontrar una forma distinta para hablar sobre el tema.
Entonces, cuando tomé contacto con Victoria Grigera, me gustó mucho la forma que tiene de transitar su vida y su mirada con mucho humor negro sobre su propia historia, porque es un permiso que no me hubiera dado desde mi generación. Pero me dije que si ella podía, íbamos a poder todos.
En cierta manera, el proyecto me vino a buscar a mí. Y creo que cuando eso sucede uno tiene que estar atento y tomar la posta.
Estoy muy contenta por el trabajo que logramos con Emme y Celeste Cid, las dos protagonistas. Tuvimos muchas charlas con nietos restituidos y, de hecho, algunos de ellos vinieron al rodaje. Emme tiene a su abuelo desaparecido y entonces también hablamos mucho sobre eso. Trabajamos mucho desde lo emocional, desde lo que significa “recuperar”.
Siempre quise trabajar con ambas. A Emme la había llamado para hacer mi primera película pero después no pudimos coordinar los tiempos. Y quería que Celeste hiciera este personaje. Necesitaba actrices que tuvieran una cosa física muy fuerte entre ellas, que de entrada uno creyera que son amigas. Era necesario que hubiera química, que tuvieran un pasado común. Por eso la primera escena es de ellas en un camarín, con una conversación típica de las bailarinas. Y ellas son amigas y querían trabajar juntas. Se dio todo naturalmente. Además las dos cantan y bailan y tienen mucho compromiso con el tema. Celeste había hecho Teatro y Televisión por la Identidad, y le importa mucho la temática. Y a Emme también, porque además tiene su propia historia personal. Hubo mucha entrega por parte de las dos.
El primer título del proyecto fue Años luz y ese espíritu sobrevoló todo el rodaje. Quise hacer una película luminosa, en el que si bien hay un pasado de muerte y dolor, los personajes están anclados en la vida. La vida es luminosa y los nietos son luminosos, a pesar de todo. Siempre nos hemos reído con ellos, hay un deseo de aferrarse a la vida y disfrutar, aunque haya momentos de bajón. La película tenía que mostrar esa luz y esos colores, que tienen que ver con la juventud de los nietos.
La escena del Parque de la Memoria podría haber sido en un día lluvioso y melancólico, pero la hicimos en un día soleado y maravilloso. Es momento muy luminoso de la película. Eva le dice: “acá está tu papá”. En ese momento Emme se humaniza, porque hasta ese momento es muy dura, muy hierática. Ese es un momento de giro en la historia, porque el personaje recupera su identidad y se humaniza, porque hasta ese momento está metido para adentro y ahí sale.
La idea de que las dos se relacionen a través de la danza tiene que ver con mi universo personal. Y también con una intención de provocar, porque la comedia musical y los derechos humanos parecen ser cosas que no pueden ir juntas. Pero todas las comedias musicales tienen argumentos muy duros: Cabaret, Chicago, All That Jazz.
Con esta película quiero generar contraste, ruido, polémica. No quiero que pase de forma indiferente. Es una película sobre la amistad, sobre el amor, que está vista desde un lugar muy humano. Quiero que sea una oportunidad para hablar sobre el tema y abrir un debate, que pueda servir para otras cosas. Espero que tenga futuro más allá de las semanas que esté en los cines, que pueda recorrer el país y genere debate.